jueves, 25 de junio de 2020

Bloque 4: FAMILIAS Y EXCLUSIÓN SOCIAL (pobreza severa)


 


Bloque 4: FAMILIAS Y EXCLUSIÓN SOCIAL
1-    las familias españolas y su futuro
2-    modelos de política social y sistemas de protección social en europa
3-    las políticas familiares en España y en la unión europea
4-    familias en situación de especial riesgo social en España: hogares monoparentales, familias/hogares de personas mayores y familias de inmigrantes
5-    tendencias de futuro.



CUARTO BLOQUE: FAMILIAS Y EXCLUSIÓN SOCIAL

1.    LAS FAMILIAS ESPAÑOLAS Y SU FUTURO
La familia constituye un marco de referencia estable, una fuente de apoyo  y un espacio de cuidado y ayuda a otros. Este importante marco de relación ha experimentado una gran transformación en las últimas décadas por factores demográficos y sociales. Por ejemplo en el aumento de la esperanza de vida genera grupos familiares de varias generaciones, al tiempo que se reduce la natalidad. Por último, se está asistiendo a una progresiva desaparición de los valores patriarcales y autoritarios, en beneficio de familias más igualitarias y negociadoras. La estructura y la dinámica de la vida familiar en España no ha sido ajena a los profundos cambios que se han registrado en el pasado reciente. Además, el control social ejercido sobre los comportamientos familiares se ha alterado: por un lado, se ha reducido el control social sobre múltiples dimensiones de la realidad familiar tradicionalmente sujetas a modelos normativos muy arraigados, por otro, se ha reforzado el control social sobre las dinámicas de poder que se desarrollan en el seno de la vida familiar, anteponiendo los derechos individuales a los de la institución.
La familia se encuentra inmersa en un profundo proceso de transformación, relacionado, por una parte, con los nuevos roles sociales y laborales de los padres ( por la incorporación de la mujer al trabajo remunerado, por ejemplo), y, por otra, con un contexto de cambio social y de nuevos estilos de vida, generándose así nuevos modelos de relaciones familiares.
En la evolución que ha conocido la familia en las últimas décadas ha creado incertidumbres de futuro, pues se ha debilitado la solidaridad familiar. De seguir las tendencias actuales se pueden derivar consecuencias muy negativas para el cuidado de los ancianos y para la socialización y educación de los niños. El refuerzo de la familia, a través de una reorientación de las políticas sociales y educativas, reconociéndola en su función productiva, socializadora y asistencial, es una de las claves para evitar los efectos perniciosos de ciertos “progresos”.
En resumen, la crisis de la familia es una crisis de readaptación a unas condiciones nuevas puesto que el cambio de la familia, y – especialmente el del papel de la mujer dentro de ella– constituye uno de los rasgos más importantes de la transformación social del siglo XX.
2.    MODELOS DE POLÍTICA SOCIAL Y SISTEMAS DE PROTECCIÓN SOCIAL EN EUROPA
La Política Social es la intervención pública que incide en el bienestar de las personas, cambiándolo, manteniéndolo o facilitando sus condiciones de vida. Trata de mejorar el bienestar humano a través de la cubertura de la salud, la vivienda y la protección social en general. Una definición operativa de política Social es la que define como aquella política relativa al desarrollo de servicios y prestaciones que intentan paliar determinados problemas sociales (enfoque de Marshall). Según Richard Titmuss (1981), el término de política social no esta atado a una ayuda al otro o a la búsqueda de la igualdad, pues sus resultados pueden ser distintos, como prueban algunos estudios, por ejemplo, reforzando la posición de los más privilegiados. La política social, por tanto, incide sobre la distribución de los recursos y por ello tiene un alto contenido ideológico que la encamina en objetivos, métodos y funciones ( no es neutral)
Las diversas prácticas políticas han dado paso a diversos modelos de políticas sociales que según Titmuss se simplifican en:
El modelo residual. Basado en la premisa de que existen dos caminos naturales (o socialmente dados) a través de los cuales se satisfacen adecuadamente las necesidades de un individuo: el mercado privado y la familia. Las instituciones de bienestar social deberían intervenir únicamente en el caso de que hubieran desaparecido ambas vías, o, incluso entonces de forma temporal.
El modelo basado en el logro personal-resultado laboral, asigna una función importante a las instituciones de bienestar social como auxiliares de la economía, sostiendo que las necesidades sociales deberían satisfacerse sobre la base de mérito laboral.  
El modelo institucional redistributivo el cual considera al bienestar social como una institución integrada en la sociedad, que proporciona servicios generales fuera del mercado basándose en el principio de necesidad. Se apoya en parte en teorías sobre los efectos múltiples del cambio social y el sistema económico, y, en parte en el principio de la igualdad social. 
La política social en España, está basada en la precariedad o inexistencia de una tradición científica hispánica en los estudios de Política social
Respecto a la política social de la Unión o política social comunitaria, decimos que se ocupa de regular aspectos materiales y formales de las relaciones laborales y el empleo, tanto en el interior de sus Estados miembros como en su dimensión transnacional, incidiendo en su funcionamiento y en sus consecuencias.
En el tema de la protección social el instrumento de la política social es el estado de bienestar compuesta por un conjunto de intervenciones cuyo objetivo es reducir el riesgo y la vulnerabilidad de tipo social y económico, así como aliviar la pobreza y privación extremas. Incluye  tres tipos de programas:
Primero la asistencia social mediante transferencias públicas condicionales o incondicionales en efectivo o en especie, o programas de obras públicas.
En segundo lugar la seguridad social con programas de afiliación que cubren determinadas contingencias que afectan al bienestar o a los ingresos de los hogares

Finalmente la protección laboral, que proporciona subsidios de desempleo, desarrolla competencias profesionales e imparte formación a los trabajadores.                        
 La UE ha elaborado una serie de instrumentos en el sector social. Estos incluyen leyes, fondos, o herramientas para coordinar y supervisar las políticas nacionales. También alienta a los estados miembros a compartir las mejores prácticas en sectores como la inclusión social, la pobreza y las pensiones. Mientras, la Comisión Europea apoya y complementa las políticas sociales de los Estados   miembros en los ámbitos de la protección y la inclusión sociales.
La integración económica europea requirió la coordinación de la protección social de los Estados y la armonización y comunitarizacion de los aspectos aparentemente incompatibles en el marco común de regulaciones sociales.  
Los cuatro pilares del Estado de Bienestar, son:
Por una parte la sanidad basada originalmente en un sistema universal y gratuito
 Por otra parte, la seguridad social, cuya principal partida son las pensiones contributivas de jubilación, pero que también ofrecen cobertura ante otras contingencias, como viudedad, orfandad o situaciones de incapacidad.
En tercer lugar la educación, de carácter universal y obligatorio hasta ciertos niveles y subvencionada en niveles secundarios o superiores. 
Y finalmente los servicios sociales, dedicados a proveer asistencia en situaciones donde no se han alcanzado prestaciones contributivas o en ayudas como la dependencia.
En función de diversas variables, como el grado de protección social o el reparto del peso en la provisión de servicios entre el sector público y el privado, encontramos en Europa cuatro modelos diferenciados de Estado de Bienestar. 
El Modelo Nórdico (Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia, Finlandia) cuya protección social es la más elevada, financiada a través de cotizaciones, tiene como principal proveedor de servicios al Estado con unos altos estándares de calidad.  Para la prestación de servicios se basa en el principio de la ciudadanía, lo que supone un acceso más generalizado a los mismos. 
El Modelo Continental (Alemania, Austria, Francia, Bélgica, Holanda, Luxemburgo)  esta basado en el principio contributivo, donde empleados y empresas cotizan obligatoriamente para crear un plan de previsión para necesidades sociales. También ofrece prestaciones no contributivas y subsidios, algunos de ellos no sujetos a ningún tipo de acciones o compromisos de reinserción en el mercado laboral. 
El Modelo Anglosajón (Reino Unido, Irlanda), muy limitado en cuando a prestación social tanto de forma contributiva como por ayudas sociales. Tienden a cubrir necesidades básicas, delegando en la responsabilidad de los individuos la completa cobertura de sus necesidades.  Además, los criterios de concesión de ayudas y subsidios son menos laxos y están sujetos a acciones activas de empleabilidad. 
El Modelo Mediterráneo (España, Grecia, Italia, Portugal) , Se encuentra a medio camino entre el modelo anglosajón y el continental a nivel de ayudas y de protagonismo del Estado en la provisión de servicios, siendo uno de los menos eficaces para la lucha contra la pobreza según un informe de crecimiento, trabajo y progreso  social de la UE. Este modelo se basa en peculiaridades culturales como la presencia de la familia en la vida de los individuos, que cubre ciertas necesidades que en otros modelos son cubiertas por el Estado, como cuidado de hijos o ancianos.   
3.    LAS POLÍTICAS FAMILIARES EN ESPAÑA Y EN LA UNIÓN EUROPEA.
Algunas de las últimas aportaciones teóricas sobre políticas familiares en Europa están acotando cada vez más sus análisis al campo de la infancia, la conciliación familiar, la parentalidad y familias con bajos ingresos.
Empiezan a aparecer ciertos signos de convergencia entre las diferentes políticas familiares europeas al acercarse a la solidaridad, al reconocimiento de los derechos del niño y de la voluntad de las madres a ejercer una actividad profesional, por más que existan aún grandes disparidades en las medidas que aspiran a la conciliación entre ocupación y familia. Por otra parte, las políticas de empleo o sociales de los países europeos engloban todas las dimensiones familiares. La preocupación común de controlar los gastos de salud conduce a una selectividad cada vez más frecuente de las ayudas hacia las familias desfavorecidas.
Las principales propuestas de política familiar están asociadas con determinados regímenes de bienestar que se han desarrollado históricamente en el mundo occidental de acuerdo con sus derechos y prestaciones correspondientes y con ciertas oportunidades laborales y un cierto grado de desigualdad social. A partir de estas premisas distingue en el mundo occidental tres regímenes distintos de Estado de bienestar: el liberal, el corporativo y el socialdemócrata.

En el régimen liberal (países anglosajones, Estados Unidos, Canadá y Australia) la asistencia social es residual y se limita a aquellos casos en que la familia y/o el mercado son incapaces de resolver el problema y, por lo tanto, grava a sus destinatarios un estigma. Tanto las transferencias universales como los planes de seguridad social son modestos. El Estado estimula el mercado como proveedor de servicios, pasivamente (garantizando sólo un mínimo) o activamente a base de subvencionar planes privados. Este régimen está asociado con un grado de desmercantilización muy bajo y fomenta una estructura social dualista: de una parte, los beneficiarios de las prestaciones –los pobres y marginados– y la clase media mayoritaria.

En segundo lugar, el régimen corporativo, basado en el sistema de seguridad social de raíz bismarckiana, se encuentra implantado en Alemania, Austria, Francia, Bélgica e Italia. Se trata del modelo más conservador de todos, y ello en diversos sentidos. Por una parte, porque es resultado de la transformación al alza del antiguo sistema de seguridad social alemán, que trataba de mantener las diferencias de estatus entre las diversas categorías de trabajadores (goce de  derechos sociales asociado a la clase social y status laboral). Con una considerable influencia de la Iglesia católica, determinada a mantener un reparto tradicional de roles en función de género en el interior del hogar. Al tiempo que este modelo de bienestar fomenta la maternidad, desincentiva la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, en especial cuando sus hijos son pequeños, lo cual las convierte en dependientes de sus maridos, ya que éstos, como cotizantes, son los auténticos titulares de los derechos sociales. Así, pues, el régimen corporativo alemán parte de la idea de que el Estado tan sólo interviene cuando se agota la capacidad de las familias para prestar servicios a sus miembros.

Por último, el régimen socialdemócrata, surgido en los países escandinavos, es el que ha ido más lejos en la extensión de los principios de des mercantilización y universalismo. En vez de tolerar un dualismo entre el Estado y el mercado, promueve una igualación desde arriba y no desde abajo. Además tiene como requisito el pleno empleo, pues la  financiación del gasto social tiene que provenir de una fiscalidad progresiva. Todos contribuyen al sistema, todos se benefician de él, pero al mismo tiempo todos dependen de él. El modelo escandinavo se basa en la socialización máxima de los costes del trabajo de reproducción de las familias con la finalidad de que no se agoten los recursos de sus miembros. Por otra parte, el Estado asume la responsabilidad de prestar cuidados a la gente mayor, a los incapacitados y a los menores, mientras que estas categorías sociales, con la inclusión de los menores, son los beneficiarios directos de las transferencias. Este es el modelo que más estimula la inserción más completa de las mujeres en el mercado de trabajo, inherente al principio del pleno empleo para todos los ciudadanos.

4.    FAMILIAS EN SITUACIÓN DE ESPECIAL RIESGO SOCIAL EN ESPAÑA: HOGARES MONOPARENTALES, FAMILIAS/HOGARES DE PERSONAS MAYORES Y FAMILIAS DE INMIGRANTES
Un cuarto de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social. Y más de la mitad de los españoles tiene alguna dificultad para llegar a final de mes, sobre todo  las familias con abuelos, madres solas y migrantes son los hogares con más riesgo de pobreza (Save the Children)
Lo más característico de las familias monoparentales en España es su grado desigual de protección social entre las madres solteras, separadas o divorciadas y las viudas, ya que, mientras el primer bloque tiene que salir adelante confiando en su propio trabajo o en la percepción de las pensiones de sus exmaridos o compañeros (o eventualmente en la ayuda de la asistencia social); el segundo (las viudas), disponen de una pensión de la seguridad social garantizada (aunque su importe sea muy modesto). Además, tienen la ventaja de estar organizadas y poder presionar a la administración para ventilar sus agravios. Esta atención relativa que se presta a las viudas pone de relieve la necesidad de llevar a cabo acciones destinadas a otros colectivos de madres solas que se encuentran en situaciones de grave precariedad.
Los factores de exclusión son laborales (el paro, la precariedad laboral y la falta de experiencia laboral), económicos (ingresos irregulares/insuficientes/sin ingresos, el endeudamiento y la infravivienda o sin vivienda), culturales (pertenecer a una minoría étnica, la dificultad idiomática y cultural y el analfabetismo o la baja instrucción, incluyendo otros elementos estigmatizantes),personales (sexo, edad, discapacidad/enfermedad, adicciones, antecedentes penales, violencia, pesimismo/actitud negativa y exiliados o refugiados políticos) y sociales (aislamiento, falta de apoyos sociales, familias monoparentales, entorno residencial decaído)
 Las familias de inmigrantes acuden a los Servicios Sociales para recibir información y asesoramiento sobre los recursos sociales, para informarse de todo lo vinculado al ámbito laboral y social (incluso de las actividades de ocio accesibles) y para recibir información sobre permisos de residencia, visados, situación laboral y jurídica… El número de estas familias ha aumentado generando una mayor demanda de los servicios por problemas económicos, estando en una situación laboral y jurídica inestable.
Respecto a la tercera edad, éstos tienen más riesgo de sentirse solos, lo cual aumenta el riesgo de exclusión social y dependencia, puesto que los mayores tienden a aislarse, a menudo, sin pretenderlo por lo que hay que tener en cuenta los factores económicos (pensiones, dificultades financieras…), socio sanitarios (dependencia, síndromes y salud mental), convivenciales (formas de convivencia, redes sociales), residenciales (vivienda y alojamientos alternativos), de participación ciudadana y de trayectoria vital (cualificación laboral, nivel formativo) que pueden generar riesgos de exclusión social.
Los Servicios Sociales se encargan de desarrollar y coordinar acciones de carácter preventivo, asistencial, rehabilitador, educativo, cultural, deportivo y de ocio específicas para las personas mayores, como, por ejemplo la tención descentralizada a mayores, la intervención socioeducativa grupal, con mayores dependientes y sus cuidadores; y de información y sensibilización ciudadana.
Los recursos que suelen emplearse para alcanzar las metas son: recursos dependientes en el ámbito familiar y comunitario (ayuda a domicilio, teleasistencia, estancias diurnas, etc), comunitarios de prevención, ocio, cultura y participación (por ejemplo, los centros de día) y  residenciales (para personas mayores con un nivel mayor de dependencia o cuando la atención de sus familias no es posible), con objetivos hacia la mejora de la calidad de vida, fomentando la autonomía personal y la integración en su entorno habitual.  Lograr un marco de convivencia saludable y prevenir el deterioro personal o familiar.

5.    TENDENCIAS DE FUTURO
Se observa, por tanto, que la tendencia de cambio lento en España en la mentalidad, que parece indicar una pérdida del valor del matrimonio como institución y un aumento de las relaciones informales, en las que el amor «exclusivo» parece seguir siendo una de las razones fundamentales de estas uniones, por ello siguen apareciendo fenómenos como los celos, la rígida concepción de la fidelidad, etc. Aunque también es posible que en un futuro haya que hablar de «solidaridad», como uno de los principios rectores de las relaciones de pareja.
Las transformaciones familiares, en definitiva, no son nada más que parte y consecuencia de los cambios sociales en general; por ello resulta de difícil predicción el futuro de esta institución.
La escasa protección social a las familias con menores niveles de ingresos, la privatización del coste de crianza de los hijos, junto con el elevado riesgo de pobreza de las familias extensas, monoparentales o encabezadas por mayores, hablan en favor de la necesidad de una reorientación de la política familiar practicada hasta el momento. Pero, junto a estos factores, existen otras razones como la creciente incorporación de las mujeres al mercado de trabajo con los problemas de conciliación laboral que resultan.  Estas aspiraciones plantean un importante reto a la política familiar y una reducción del tamaño de las familias europeas, siendo las mas comunes las familias sin hijos o con un único hijo, mientras que las familias de tres hijos ya han pasado a considerarse numerosas.  En términos demográficos, como es sabido, estos cambios se traducen en el hecho de que ya no está garantizado el nivel de reposición de la población.
El objetivo de una nueva política familiar sería crear un entorno social más favorable para que las familias pudieran asumir libremente, pero con menores costes personales, sobre todo para la mujer, opciones familiares que cumplen importantes funciones sociales. 
El modelo “familista” del Estado de Bienestar, ya herido gravemente por las políticas de corte neoliberal, es muy posible que también sea insostenible en el futuro porque las nuevas generaciones no van a contar con las reservas y ahorros que acumularon sus padres y abuelos. Además de que gran parte de éstas están hipotecadas por una vivienda y se están enfrentando al desempleo y a la precarización del trabajo, que enfatizan la dinámica de exclusión social, con un  descenso de la solidaridad familiar. Así, en los próximos años, la pobreza y la exclusión social aumentarán en mayor medida porque la red familiar estará debilitada lo que aumentaran los conflictos familiares.

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