1- las
familias españolas y su futuro
2- modelos
de política social y sistemas de protección social en europa
3- las
políticas familiares en España y en la unión europea
4- familias
en situación de especial riesgo social en España: hogares monoparentales,
familias/hogares de personas mayores y familias de inmigrantes
5- tendencias
de futuro.
CUARTO BLOQUE: FAMILIAS Y EXCLUSIÓN SOCIAL
1. LAS
FAMILIAS ESPAÑOLAS Y SU FUTURO
La familia constituye un marco de referencia estable, una
fuente de apoyo y un espacio de cuidado
y ayuda a otros. Este importante marco de relación ha experimentado una gran
transformación en las últimas décadas por factores demográficos y sociales. Por
ejemplo en el aumento de la esperanza de vida genera grupos familiares de
varias generaciones, al tiempo que se reduce la natalidad. Por último, se está
asistiendo a una progresiva desaparición de los valores patriarcales y
autoritarios, en beneficio de familias más igualitarias y negociadoras. La
estructura y la dinámica de la vida familiar en España no ha sido ajena a los
profundos cambios que se han registrado en el pasado reciente. Además, el
control social ejercido sobre los comportamientos familiares se ha alterado: por
un lado, se ha reducido el control social sobre múltiples dimensiones de la
realidad familiar tradicionalmente sujetas a modelos normativos muy arraigados,
por otro, se ha reforzado el control social sobre las dinámicas de poder que se
desarrollan en el seno de la vida familiar, anteponiendo los derechos individuales
a los de la institución.
La familia se encuentra inmersa en un profundo proceso de
transformación, relacionado, por una parte, con los nuevos roles sociales y
laborales de los padres ( por la incorporación de la mujer al trabajo
remunerado, por ejemplo), y, por otra, con un contexto de cambio social y de nuevos
estilos de vida, generándose así nuevos modelos de relaciones familiares.
En la evolución que ha conocido la familia en las últimas
décadas ha creado incertidumbres de futuro, pues se ha debilitado la solidaridad
familiar. De seguir las tendencias actuales se pueden derivar consecuencias muy
negativas para el cuidado de los ancianos y para la socialización y educación
de los niños. El refuerzo de la familia, a través de una reorientación de las
políticas sociales y educativas, reconociéndola en su función productiva,
socializadora y asistencial, es una de las claves para evitar los efectos
perniciosos de ciertos “progresos”.
En resumen, la crisis de la familia es una crisis de
readaptación a unas condiciones nuevas puesto que el cambio de la familia, y –
especialmente el del papel de la mujer dentro de ella– constituye uno de los
rasgos más importantes de la transformación social del siglo XX.
2. MODELOS
DE POLÍTICA SOCIAL Y SISTEMAS DE PROTECCIÓN SOCIAL EN EUROPA
La Política Social es la intervención pública que incide
en el bienestar de las personas, cambiándolo, manteniéndolo o facilitando sus
condiciones de vida. Trata de mejorar el bienestar humano a través de la
cubertura de la salud, la vivienda y la protección social en general. Una
definición operativa de política Social es la que define como aquella política
relativa al desarrollo de servicios y prestaciones que intentan paliar determinados
problemas sociales (enfoque de Marshall). Según Richard Titmuss (1981), el
término de política social no esta atado a una ayuda al otro o a la búsqueda de
la igualdad, pues sus resultados pueden ser distintos, como prueban algunos
estudios, por ejemplo, reforzando la posición de los más privilegiados. La
política social, por tanto, incide sobre la distribución de los recursos y por
ello tiene un alto contenido ideológico que la encamina en objetivos, métodos y
funciones ( no es neutral)
Las diversas prácticas políticas han dado paso a diversos
modelos de políticas sociales que según Titmuss se simplifican en:
El modelo residual. Basado en la premisa de que existen
dos caminos naturales (o socialmente dados) a través de los cuales se
satisfacen adecuadamente las necesidades de un individuo: el mercado privado y
la familia. Las instituciones de bienestar social deberían intervenir
únicamente en el caso de que hubieran desaparecido ambas vías, o, incluso
entonces de forma temporal.
El modelo basado en el logro personal-resultado laboral,
asigna una función importante a las instituciones de bienestar social como auxiliares
de la economía, sostiendo que las necesidades sociales deberían satisfacerse
sobre la base de mérito laboral.
El modelo institucional redistributivo el cual considera
al bienestar social como una institución integrada en la sociedad, que proporciona
servicios generales fuera del mercado basándose en el principio de necesidad.
Se apoya en parte en teorías sobre los efectos múltiples del cambio social y el
sistema económico, y, en parte en el principio de la igualdad social.
La política social en España, está basada en la
precariedad o inexistencia de una tradición científica hispánica en los
estudios de Política social
Respecto a la política social de la Unión o política
social comunitaria, decimos que se ocupa de regular aspectos materiales y formales
de las relaciones laborales y el empleo, tanto en el interior de sus Estados
miembros como en su dimensión transnacional, incidiendo en su funcionamiento y
en sus consecuencias.
En el tema de la protección social el instrumento de la
política social es el estado de bienestar compuesta por un conjunto de
intervenciones cuyo objetivo es reducir el riesgo y la vulnerabilidad de tipo
social y económico, así como aliviar la pobreza y privación extremas. Incluye tres tipos de programas:
Primero
la asistencia social mediante transferencias públicas condicionales o
incondicionales en efectivo o en especie, o programas de obras públicas.
En
segundo lugar la seguridad social con programas de afiliación que cubren
determinadas contingencias que afectan al bienestar o a los ingresos de los
hogares
Finalmente
la protección laboral, que proporciona subsidios de desempleo, desarrolla
competencias profesionales e imparte formación a los trabajadores.
La UE ha elaborado
una serie de instrumentos en el sector social. Estos incluyen leyes, fondos, o
herramientas para coordinar y supervisar las políticas nacionales. También
alienta a los estados miembros a compartir las mejores prácticas en sectores
como la inclusión social, la pobreza y las pensiones. Mientras, la Comisión
Europea apoya y complementa las políticas sociales de los Estados miembros en los ámbitos de la protección y la
inclusión sociales.
La integración económica europea requirió la coordinación
de la protección social de los Estados y la armonización y comunitarizacion de los
aspectos aparentemente incompatibles en el marco común de regulaciones
sociales.
Los cuatro pilares del Estado de Bienestar, son:
Por una parte la sanidad basada originalmente en un
sistema universal y gratuito
Por otra parte, la
seguridad social, cuya principal partida son las pensiones contributivas de
jubilación, pero que también ofrecen cobertura ante otras contingencias, como
viudedad, orfandad o situaciones de incapacidad.
En tercer lugar la educación, de carácter universal y
obligatorio hasta ciertos niveles y subvencionada en niveles secundarios o
superiores.
Y finalmente los servicios sociales, dedicados a proveer
asistencia en situaciones donde no se han alcanzado prestaciones contributivas
o en ayudas como la dependencia.
En función de diversas variables, como el grado de
protección social o el reparto del peso en la provisión de servicios entre el
sector público y el privado, encontramos en Europa cuatro modelos diferenciados
de Estado de Bienestar.
El Modelo Nórdico (Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia,
Finlandia) cuya protección social es la más elevada, financiada a través de
cotizaciones, tiene como principal proveedor de servicios al Estado con unos
altos estándares de calidad. Para la
prestación de servicios se basa en el principio de la ciudadanía, lo que supone
un acceso más generalizado a los mismos.
El Modelo Continental (Alemania, Austria, Francia,
Bélgica, Holanda, Luxemburgo) esta basado
en el principio contributivo, donde empleados y empresas cotizan
obligatoriamente para crear un plan de previsión para necesidades sociales.
También ofrece prestaciones no contributivas y subsidios, algunos de ellos no
sujetos a ningún tipo de acciones o compromisos de reinserción en el mercado
laboral.
El Modelo Anglosajón (Reino Unido, Irlanda), muy limitado
en cuando a prestación social tanto de forma contributiva como por ayudas
sociales. Tienden a cubrir necesidades básicas, delegando en la responsabilidad
de los individuos la completa cobertura de sus necesidades. Además, los criterios de concesión de ayudas
y subsidios son menos laxos y están sujetos a acciones activas de
empleabilidad.
El Modelo Mediterráneo (España, Grecia, Italia, Portugal)
, Se encuentra a medio camino entre el modelo anglosajón y el continental a
nivel de ayudas y de protagonismo del Estado en la provisión de servicios,
siendo uno de los menos eficaces para la lucha contra la pobreza según un
informe de crecimiento, trabajo y progreso
social de la UE. Este modelo se basa en peculiaridades culturales como
la presencia de la familia en la vida de los individuos, que cubre ciertas
necesidades que en otros modelos son cubiertas por el Estado, como cuidado de
hijos o ancianos.
3. LAS
POLÍTICAS FAMILIARES EN ESPAÑA Y EN LA UNIÓN EUROPEA.
Algunas de las últimas aportaciones teóricas sobre
políticas familiares en Europa están acotando cada vez más sus análisis al
campo de la infancia, la conciliación familiar, la parentalidad y familias con
bajos ingresos.
Empiezan a aparecer ciertos signos de convergencia entre las
diferentes políticas familiares europeas al acercarse a la solidaridad, al reconocimiento
de los derechos del niño y de la voluntad de las madres a ejercer una actividad
profesional, por más que existan aún grandes disparidades en las medidas que
aspiran a la conciliación entre ocupación y familia. Por otra parte, las
políticas de empleo o sociales de los países europeos engloban todas las
dimensiones familiares. La preocupación común de controlar los gastos de salud
conduce a una selectividad cada vez más frecuente de las ayudas hacia las
familias desfavorecidas.
Las principales propuestas de política familiar están
asociadas con determinados regímenes de bienestar que se han desarrollado
históricamente en el mundo occidental de acuerdo con sus derechos y
prestaciones correspondientes y con ciertas oportunidades laborales y un cierto
grado de desigualdad social. A partir de estas premisas distingue en el mundo
occidental tres regímenes distintos de Estado de bienestar: el liberal, el
corporativo y el socialdemócrata.
En
el régimen liberal (países anglosajones, Estados Unidos, Canadá y Australia) la
asistencia social es residual y se limita a aquellos casos en que la familia
y/o el mercado son incapaces de resolver el problema y, por lo tanto, grava a
sus destinatarios un estigma. Tanto las transferencias universales como los
planes de seguridad social son modestos. El Estado estimula el mercado como
proveedor de servicios, pasivamente (garantizando sólo un mínimo) o activamente
a base de subvencionar planes privados. Este régimen está asociado con un grado
de desmercantilización muy bajo y fomenta una estructura social dualista: de
una parte, los beneficiarios de las prestaciones –los pobres y marginados– y la
clase media mayoritaria.
En
segundo lugar, el régimen corporativo, basado en el sistema de seguridad social
de raíz bismarckiana, se encuentra implantado en Alemania, Austria, Francia,
Bélgica e Italia. Se trata del modelo más conservador de todos, y ello en
diversos sentidos. Por una parte, porque es resultado de la transformación al
alza del antiguo sistema de seguridad social alemán, que trataba de mantener
las diferencias de estatus entre las diversas categorías de trabajadores (goce
de derechos sociales asociado a la clase
social y status laboral). Con una considerable influencia de la Iglesia
católica, determinada a mantener un reparto tradicional de roles en función de
género en el interior del hogar. Al tiempo que este modelo de bienestar fomenta
la maternidad, desincentiva la participación de las mujeres en el mercado de
trabajo, en especial cuando sus hijos son pequeños, lo cual las convierte en
dependientes de sus maridos, ya que éstos, como cotizantes, son los auténticos
titulares de los derechos sociales. Así, pues, el régimen corporativo alemán
parte de la idea de que el Estado tan sólo interviene cuando se agota la
capacidad de las familias para prestar servicios a sus miembros.
Por
último, el régimen socialdemócrata, surgido en los países escandinavos, es el
que ha ido más lejos en la extensión de los principios de des mercantilización
y universalismo. En vez de tolerar un dualismo entre el Estado y el mercado,
promueve una igualación desde arriba y no desde abajo. Además tiene como
requisito el pleno empleo, pues la financiación del gasto social tiene que
provenir de una fiscalidad progresiva. Todos contribuyen al sistema, todos se
benefician de él, pero al mismo tiempo todos dependen de él. El modelo
escandinavo se basa en la socialización máxima de los costes del trabajo de
reproducción de las familias con la finalidad de que no se agoten los recursos
de sus miembros. Por otra parte, el Estado asume la responsabilidad de prestar
cuidados a la gente mayor, a los incapacitados y a los menores, mientras que
estas categorías sociales, con la inclusión de los menores, son los
beneficiarios directos de las transferencias. Este es el modelo que más
estimula la inserción más completa de las mujeres en el mercado de trabajo,
inherente al principio del pleno empleo para todos los ciudadanos.
4. FAMILIAS
EN SITUACIÓN DE ESPECIAL RIESGO SOCIAL EN ESPAÑA: HOGARES MONOPARENTALES,
FAMILIAS/HOGARES DE PERSONAS MAYORES Y FAMILIAS DE INMIGRANTES
Un cuarto de la población está en riesgo de pobreza o exclusión
social. Y más de la mitad de los españoles tiene alguna dificultad para llegar
a final de mes, sobre todo las familias
con abuelos, madres solas y migrantes son los hogares con más riesgo de pobreza
(Save the Children)
Lo más característico de las familias monoparentales en
España es su grado desigual de protección social entre las madres solteras,
separadas o divorciadas y las viudas, ya que, mientras el primer bloque tiene
que salir adelante confiando en su propio trabajo o en la percepción de las
pensiones de sus exmaridos o compañeros (o eventualmente en la ayuda de la
asistencia social); el segundo (las viudas), disponen de una pensión de la
seguridad social garantizada (aunque su importe sea muy modesto). Además,
tienen la ventaja de estar organizadas y poder presionar a la administración
para ventilar sus agravios. Esta atención relativa que se presta a las viudas
pone de relieve la necesidad de llevar a cabo acciones destinadas a otros colectivos
de madres solas que se encuentran en situaciones de grave precariedad.
Los factores de exclusión son laborales (el paro, la
precariedad laboral y la falta de experiencia laboral), económicos (ingresos
irregulares/insuficientes/sin ingresos, el endeudamiento y la infravivienda o
sin vivienda), culturales (pertenecer a una minoría étnica, la dificultad
idiomática y cultural y el analfabetismo o la baja instrucción, incluyendo
otros elementos estigmatizantes),personales (sexo, edad,
discapacidad/enfermedad, adicciones, antecedentes penales, violencia, pesimismo/actitud
negativa y exiliados o refugiados políticos) y sociales (aislamiento, falta de
apoyos sociales, familias monoparentales, entorno residencial decaído)
Las familias de
inmigrantes acuden a los Servicios Sociales para recibir información y
asesoramiento sobre los recursos sociales, para informarse de todo lo vinculado
al ámbito laboral y social (incluso de las actividades de ocio accesibles) y
para recibir información sobre permisos de residencia, visados, situación
laboral y jurídica… El número de estas familias ha aumentado generando una
mayor demanda de los servicios por problemas económicos, estando en una situación
laboral y jurídica inestable.
Respecto a la tercera edad, éstos tienen más riesgo de
sentirse solos, lo cual aumenta el riesgo de exclusión social y dependencia,
puesto que los mayores tienden a aislarse, a menudo, sin pretenderlo por lo que
hay que tener en cuenta los factores económicos (pensiones, dificultades
financieras…), socio sanitarios (dependencia, síndromes y salud mental),
convivenciales (formas de convivencia, redes sociales), residenciales (vivienda
y alojamientos alternativos), de participación ciudadana y de trayectoria vital
(cualificación laboral, nivel formativo) que pueden generar riesgos de
exclusión social.
Los Servicios Sociales se encargan de desarrollar y
coordinar acciones de carácter preventivo, asistencial, rehabilitador,
educativo, cultural, deportivo y de ocio específicas para las personas mayores,
como, por ejemplo la tención descentralizada a mayores, la intervención
socioeducativa grupal, con mayores dependientes y sus cuidadores; y de
información y sensibilización ciudadana.
Los recursos que suelen emplearse para alcanzar las metas
son: recursos dependientes en el ámbito familiar y comunitario (ayuda a
domicilio, teleasistencia, estancias diurnas, etc), comunitarios de prevención,
ocio, cultura y participación (por ejemplo, los centros de día) y residenciales (para personas mayores con un
nivel mayor de dependencia o cuando la atención de sus familias no es posible),
con objetivos hacia la mejora de la calidad de vida, fomentando la autonomía
personal y la integración en su entorno habitual. Lograr un marco de convivencia saludable y prevenir
el deterioro personal o familiar.
5. TENDENCIAS
DE FUTURO
Se observa, por tanto, que la tendencia de cambio lento
en España en la mentalidad, que parece indicar una pérdida del valor del
matrimonio como institución y un aumento de las relaciones informales, en las
que el amor «exclusivo» parece seguir siendo una de las razones fundamentales
de estas uniones, por ello siguen apareciendo fenómenos como los celos, la
rígida concepción de la fidelidad, etc. Aunque también es posible que en un
futuro haya que hablar de «solidaridad», como uno de los principios rectores de
las relaciones de pareja.
Las transformaciones familiares, en definitiva, no son
nada más que parte y consecuencia de los cambios sociales en general; por ello
resulta de difícil predicción el futuro de esta institución.
La escasa protección social a las familias con menores
niveles de ingresos, la privatización del coste de crianza de los hijos, junto
con el elevado riesgo de pobreza de las familias extensas, monoparentales o
encabezadas por mayores, hablan en favor de la necesidad de una reorientación
de la política familiar practicada hasta el momento. Pero, junto a estos
factores, existen otras razones como la creciente incorporación de las mujeres
al mercado de trabajo con los problemas de conciliación laboral que resultan. Estas aspiraciones plantean un importante reto
a la política familiar y una reducción del tamaño de las familias europeas,
siendo las mas comunes las familias sin hijos o con un único hijo, mientras que
las familias de tres hijos ya han pasado a considerarse numerosas. En términos demográficos, como es sabido,
estos cambios se traducen en el hecho de que ya no está garantizado el nivel de
reposición de la población.
El objetivo de una nueva política familiar sería crear un
entorno social más favorable para que las familias pudieran asumir libremente,
pero con menores costes personales, sobre todo para la mujer, opciones
familiares que cumplen importantes funciones sociales.
El modelo “familista” del Estado de Bienestar, ya herido
gravemente por las políticas de corte neoliberal, es muy posible que también sea
insostenible en el futuro porque las nuevas generaciones no van a contar con
las reservas y ahorros que acumularon sus padres y abuelos. Además de que gran
parte de éstas están hipotecadas por una vivienda y se están enfrentando al
desempleo y a la precarización del trabajo, que enfatizan la dinámica de
exclusión social, con un descenso de la
solidaridad familiar. Así, en los próximos años, la pobreza y la exclusión
social aumentarán en mayor medida porque la red familiar estará debilitada lo
que aumentaran los conflictos familiares.

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